martes, 13 de mayo de 2014

El chico de oro


Esta es una de las novelas que me hace preguntarme cómo el mundo a veces puede ser tan ciego, teniendo una maravilla de libro frente a ellos. Es una de las lecturas que más he disfrutado en mi vida, a pesar de que me causó mucha frustración y depresión a medida que los capítulos avanzaban. Un libro que sin duda, volvería a leer más de una vez: "El chico de oro", por Abigail Tarttelin.

"Max Walker es un chico de oro. Bronceado, rubio, atractivo y atlético, es el hijo perfecto, el deportista perfecto y un partido perfecto para las chicas de su escuela. También es el modelo a seguir para su hermano pequeño. Su aparentemente modélica familia ocupa una posición más que envidiable: su padre es candidato a las elecciones al Parlamento y, entretanto, Max se enamora por primera vez. Sin embargo, todos ellos están a punto de convertirse en el punto de mira de los medios de comunicación, que pronto los cercarán en un intento de averiguar aquello que siempre han ocultado. Max Walker tiene una vida perfecta... Max Walker tiene un secreto... y alguien se ha enterado."


La verdad es que no quiero revelar gran cosa de este libro, porque leerlo es una gran experiencia y me ha dejado mucho en qué pensar. No. Esta no es la típica novela de una adolescente enamorándose del chico perfecto y quienes, eventualmente, viven felices para siempre. Al contrario, Max Walker solía tener una vida grata, o al menos, tolerable; era un chico normal con sueños y aspiraciones normales, el mejor amigo de todos y de los mayores intereses amorosos de todas las chicas en su escuela, porque bueno, ¿Quién no querría estar cerca del chico perfecto? 
Claro, todo esto era así, hasta que una de las personas en las que más confiaba lo apuñaló por la espalda usando su mayor secreto para su propio placer. Humillado y forzado a guardar silencio, se enfrenta en solitario contra la mayor carga de toda su vida: un trastorno de nacimiento. Cabe destacar que la historia es relatada por más de una persona: Max Walker, Daniel Walker (hermano menor del protagonista), Sylvie, Karen (madre del protagonista), y la doctora Archie. 

En lo personal, el mayor valor que veo escrito en todas las hojas de este libro fue la tolerancia, la aceptación de una persona con características distintas. Un valor que en estos últimos años, ha estado en peligro de extinción entre la raza humana. Cuando terminé de leer esta historia, sentí la impotencia carcomiéndome, duele pensar en cuántas personas puedan estar pasando por una situación similar alrededor del mundo, y no haya nadie para apoyarles o darles el amor que, como todos los demás, se merecen. Solía ser miembro de una pequeña organización que apoyaba a personas con capacidades diferentes, y puedo decir que Abigail Tarttelin ciertamente abrió muchos ojos en la sociedad con esta magnífica (y bastante acertada) obra, pero todavía faltan muchos más por hacerlo. Por lo tanto, los invito a echarle a una ojeada a este libro, no se arrepentirán de haberlo leído. Tengo mucho qué decir y qué contar, pero no me gusta arruinar historias tan buenas, y esta no será la excepción.

Saludos a todos, y que disfruten sus lecturas J 



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

No soy sobrehumana